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lunes, 26 de julio de 2010

LOS CORINTIOS RECIBEN UNA CARTA DE SAN PABLO CON 2000 AÑOS DE RETRASO.

En la mañana de ayer los ciudadanos de la ciudad griega de Corinto (Κόρινθος ) recibieron con sorpresa una carta dirigida a ellos enviada hace casi dos mil años. Se trataba de una epístola de San Pablo que el propio apóstol les envió en el año 58 d. C. Con la aparición de esta nueva misiva ha pasado de dos a tres el numero de las famosas "Cartas del Apóstol San Pablo a los Corintios", por lo que las versiones que hasta ahora se manejaban de la Biblia han quedado incompletas. Muchas de las editoriales especializadas en las sagradas escrituras han manifestado su contrariedad con respecto a modificar un producto que lleva tanto siendo líder en ventas.

En la carta, de mas de doce páginas, el apóstol muestra a sus hermanos los corintios su disconformidad con el trato recibido en el establecimiento hotelero en el que se hospedó durante su única visita de la ciudad griega, a la que había sido invitado para realizar una lectura pública de sus otras dos cartas. "No me puedo creer que los muy paganos se negaran a darme una habitación con vistas al canal.", protesta el santo, que también tiene quejas contra el personal de cocina: "Me voy a encargar personalmente de que ese maldito cocinero no cruce las puertas del cielo, se le van a helar los huevos en el purgatorio." así como para el resto de los habitantes de Corinto. Durante toda la extensión de la epístola San Pablo enumera airadamente cada una de las deficiencias detectadas en su visita a la ciudad, e invita a todos los corintios a olvidar las palabras amables de sus dos cartas anteriores así como a "arrojarse al mar con piedras atadas a la cintura para librar a la cristiandad de lugares tan idiotas como Corinto."

Los corintios por su parte han recibido la carta con consternación, conscientes de que de haber sabido antes lo que el santo pensaba de ellos no habrían perdido el tiempo venerándole durante los últimos dos milenios, y culpan al servicio de correos italiano (Posteitaliane), heredero natural de los servicios postales del imperio romano, por la tardanza en haber entregado la carta. Por su parte la empresa italiana ha salido al paso de las acusaciones argumentando que si el remitente hubiese consignado el código postal de destinatario hubiese, sin duda, llegado bastante antes. 

lunes, 2 de noviembre de 2009

RESTOS ARQUEOLÓGICOS DEMUESTRAN LA EXISTENCIA DE TERUEL


Un equipo de arqueólogos especializado en la búsqueda de leyendas y restos mitológicos ha dado con restos que demuestran la existencia de la legendaria ciudad de Teruel.  Los investigadores, dirigidos por el arqueólogo que situó el lugar en el que desembarcó Noé, Jean Desmet, han dedicado más de tres años  a seguir pistas y estudiar textos antiguos que mencionaban la existencia de Teruel en busca de alguna señal que pudiese orientarles sobre su localización. Las primeras menciones a la ciudad se pueden encontrar en un texto de Aristóteles, quien afirmaba haber escuchado a un comerciante referirse Teruel como una próspera ciudad en la que cortaban las patas de los animales para colgarlas de los techos de los palacios, situándola en la costa turca, cerca de la actual Esmirna. Sin embargo las expediciones organizadas por Alejandro para encontrar la ciudad nunca cosecharon fruto alguno. Ha habido que esperar hasta el año 2009 para que con la ayuda de fotografías infrarrojas realizadas por satélite hayan aparecido nuevas pistas sobre su localización. Gracias a están nuevas técnicas arqueológicas los especialistas comenzaron las excavaciones en la confluencia de los ríos Guadalaviar y Alfambra, a unos 180km al sur de Zaragoza. Tras meses de intensas búsquedas los investigadores han encontrado los primeros restos que prueban la existencia de la ciudad: un par de jamones con denominación de origen Teruel que disipan todas las dudas de los escépticos. A la espera de que dichas piezas sean datadas, Jean Desmet, director de las excavaciones, no duda de su autenticidad y manifiesta su entusiasmo: “Estaba seguro de que Teruel existía. Ahora que la hemos encontrado solo nos queda una última meta por descubrir: La Atlántida, pero si hemos sido capaces de encontrar Teruel tengo la certeza de que no tardaremos en dar con ella”.